El consumo sistemático de alcohol los fines de semana en la ciudad de Moquegua, aumenta en los adolescentes. Padres de familia no dedican tiempo al ocio con los hijos y cubren el vacío aumentando ingresos económicos del joven.
Las pautas han ido cambiando, se bebe en lugares públicos alejados de los adultos de referencia, mediante una ingesta rápida (cantidades elevadas de alcohol en poco tiempo), se escogen bebidas de elevada graduación, y se realiza exclusivamente en los momentos de ocio del fin de semana.
La afirmación “beber es salir” proporciona una visión de lo que significa divertirse para los jóvenes, ingerir bebidas alcohólicas llega a confundirse con diversión. Se sale cuando se bebe y se bebe siempre que se sale. Es por esto, por lo que el consumo de alcohol se da preferentemente durante los fines de semana y en el contexto de la relación grupal.
Las soluciones pasan por evitar o retrasar el inicio temprano en el consumo de alcohol, o conseguir que los que beben lo hagan en menos cantidad y en menos ocasiones para evitar algunos de los problemas más graves. Lo importante es el papel preventivo de los padres; esto no es una frase al Azar. Los padres pueden hacer prevención desde lo general, desde lo cotidiano en la educación de vuestros hijos: transmitiendo unos modelos de conducta y unos valores determinados, desarrollando habilidades personales y sociales en vuestros hijos, estableciendo normas y límites a su comportamiento, fomentando el diálogo y el tiempo compartido.
Los padres deben influir en la conducta que adopten sus hijos respecto al alcohol, ayudándoles a tomar decisiones oportunamente, dándoles alternativas de distracción sana, informándoles y valorando riesgos e inconvenientes que se presentan por el consumo del alcohol, ya que ellos están en una etapa de plena maduración física e intelectual por lo que son mucho más vulnerables a los efectos negativos del alcohol.
El alcohol perjudica el desarrollo cerebral, interfiriendo con los procesos de aprendizaje y de memoria y pueden llegar a comprometer su completa maduración. Pueden aparecer alteraciones en el crecimiento y en la maduración sexual, hepática, digestiva y cardiovascular. Además el inicio temprano aumenta significativamente el riesgo de dependencia en etapas posteriores y está asociado a problemas relacionados con peleas y agresiones, accidentes, relaciones sexuales de riesgo, ente otras.
