
El gramado del primer escenario deportivo del país ya no es noticia por sus hazañas futbolísticas, sino por su agonía. Tras la filtración de imágenes que muestran un césped ralo, zonas «calvas» y daños estructurales, se ha desatado una pugna entre los entes de control y el Instituto Peruano del Deporte (IPD) por el estado crítico del Estadio Nacional.
EL INFORME DEL HORROR
La Contraloría General de la República ha lanzado una advertencia que deja al descubierto la precariedad del recinto. Según el organismo de control, la explotación del estadio para megaconciertos ha pasado factura, dejando daños graves no solo en el pasto, sino en la pista atlética de material sintético.
Las deficiencias detectadas parecen el inventario de un recinto abandonado:
•Iluminación deficiente: De las 308 luminarias, 124 están inoperativas.
•Puntos ciegos: 28 de las 46 cámaras de seguridad no funcionan. Además, el sistema actual es un fósil tecnológico: no cuenta con reconocimiento facial ni conexión con la PNP.
•Parches fuera de regla: La Contraloría denunció que parte del césped fue reemplazado con métodos que violan las normas de la Conmebol.
•Daños estructurales: Se registran averías críticas en las tribunas Sur y Occidente.
LA RESPUESTA DEL IPD
Ante el escándalo, el IPD emitió un comunicado oficial intentando apagar el incendio. La institución asegura que los trabajos de recuperación presentan un avance cercano al 100% y que se han seguido las recomendaciones de abril de la Contraloría. Según el ente deportivo, el gramado estará listo para el regreso del fútbol profesional en el plazo más breve.
LA SOMBRA DE ED SHEERAN
Pese al optimismo del IPD, la incertidumbre reina en el ámbito deportivo. El próximo 20 de mayo, el estadio volverá a ser sede de un concierto masivo (Ed Sheeran). La pregunta que se hacen los aficionados y la fiscalía es una sola: ¿Qué quedará del césped tras una nueva jornada de pisoteo masivo?
Mientras el IPD promete una recuperación total, la realidad física del «Coloso de José Díaz» sugiere que el estadio está operando al límite de sus capacidades, sacrificando el deporte por la taquilla de los eventos musicales.

