EL TRABAJO EN EL AGRO TAMBIÉN AFECTADO POR EL CORONAVIRUS.

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En los 30 días de aislamiento social el alimento en los centros de abasto no ha escaseado. Las largas colas fuera de los mercados así lo confirman. El Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) reporta que cada día entran más de 9 mil toneladas de productos del campo para abastecer a la capital.

¿Cómo sobrellevan el aislamiento los pequeños agricultores? Historias desde Cusco y Ayacucho que advierten problemas para la próxima campaña agrícola. Y la caída de su capital en más de 40% tras la menor demanda de alimentos por el cierre de restaurantes y hoteles.

Pero la situación podría cambiar en la siguiente campaña de siembra (Cusco y Cajamarca están por comenzar). Y no necesariamente por falta de agua o tierra, sino, por falta de capital para la compra de semillas, abono y otros insumos para que la papa, las habas o el maíz crezcan y sean de calidad. Así lo advierte Víctor Raúl Mayta desde Paruro en Cusco.

Y es que con el cierre de restaurantes, hoteles y centros turísticos debido al coronavirus, la demanda de alimentos ha bajado en más del 30% en todo el campo. A ello, hay que sumarle las restricciones para que los camiones puedan transitar, por lo que el volumen de productos que se queda en las parcelas va en aumento. “Estos productos se van a malograr y se quedarán con nosotros, y el problema es que no tendremos dinero para comprar los insumos y útiles para nuestros hijos”, cuenta Raúl Mayta.

Así, la papa pasó de costar 0,70 céntimos el kilo a 0,30 céntimos para el bolsillo del productor. El escenario se repite en el sector ganadero. María Taboada, desde Cora Cora en Ayacucho cuenta que los quesos pasaron de estar de 12 soles el kilo a solo 5 soles.

“Nuestra meseta está ubicada a 3.300 msmm al lado del volcán Sara Sara y la laguna de Incahuasi. Somos desde hace unos años declarados como zona ganadera, y reconocidos por nuestro queso mantel. La producción iba principalmente a Lima pero por la cuarentena es complicado enviar. Hemos tenido que irnos a otras provincias para vender pero los policías nos botaban incluso teniendo pase. Una municipalidad nos compró a 8 soles el kilo de queso para las canastas que iba a entregar, pero el alcalde de nuestra municipalidad no quiere que salgamos», dice Taboada.

En el distrito de María Taboada, casi todos se dedican a la ganadería. Lo que ganan no sólo se va a la compra de sus alimentos diarios de la familia, sino, al cuidado de los animales. Así, el impacto del COVID-19 ha llegado al campo y compromete la producción, pero también la principal fuente de ingresos de 2.2 millones de pequeños productores.

“Cuando decimos que el sistema agroalimentario se ha quebrado es porque la cadena gastronómica está parada. Entonces la agricultura está en crisis”, declara Clímaco Cárdenas, presidente de la Convención Nacional del Agro (Conveagro). Agrega que los ingresos de los agricultores se han reducido en más del 40%, lo que afectaría la próxima campaña de siembra, por lo que pide que el Gobierno cree un fondo de garantía para este sector, “fondo de salvataje y reactivación de la agricultura para asegurar la siembra de 1 millón de hectáreas en el país. Hoy el fondo Agro Perú solo llega al 2% de hectáreas, y queremos una cobertura al 50% de colocación de créditos”, propuso.

BONO RURAL Y AGRARIO

El último jueves, el presidente de la República, Martín Vizcarra, anunció que se otorgará un bono de 760 soles para 1 millón de hogares rurales. Pero este “bono rural”, es diferente a un bono agrícola, dice Eduardo Zegarra, investigador principal de Grade.

“Lo primero es distinguir un sector rural. Son centros poblados con menos de 2 mil habitantes. En el país, el 25% de la población vive en la zona rural, es decir, unos 3 millones de hogares». De ellos, menos de la mitad tiene a un miembro de su familia trabajando en el campo o vive de la actividad agraria.

Así, “sin contar a quienes podrían recibir el bono del gobierno, quedarían 1 millón de productores que podrían recibir un bono agrícola de 1.000 soles. Creemos que 1.000 millones de soles para los agricultores es manejable en este contexto de crisis, hay que protegerlos porque nos están alimentando, pero parece que desde el Ejecutivo no hay mucha voluntad de diagnóstico”, alerta Zegarra.

¿Cómo identificar a estos beneficiarios? Según Clímaco Cárdenas de Conveagro, se podría usar los padrones de las comunidades campesinas, Junta de Usuarios de Riego (que solo albergan a agricultores de la costa en su mayoría), direcciones de agricultura y cooperativas, “que esperamos que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) lo valide”.

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